PASOS PARA ELABORAR UN PROYECTO Y LA DESCRIPCION DE SUS ELEMENTOS
1. Denominación del proyecto: Caracterizar lo que se quiere hacer.
Esto se
hace, indicando, de una manera sintética y mediante un título, aquello que se
quiere hacer (creación de un centro social, de un servicio de ayuda a
domicilio, de un taller de artesa nía etc.). Su objeto es identificar el
proyecto e indicar el marco institucional desde el cual se realizará, de forma
muy breve.
Además,
en la denominación se ha de hacer referencia a la institución, agencia
organismo responsable de la ejecución del proyecto. Y en aquellos casos en los
que el que ejecuta no es el mismo que el que patrocina, habría que indicar
también el organismo patrocinante.
Para
explicar la naturaleza de un proyecto es
necesario desarrollar una serie de cuestiones que sirvan para describir y
justificar el proyecto. Las que indicamos a continuación, pueden ayudar a esta
tarea:
a. Descripción
del proyecto
En la
descripción del proyecto se refleja la información general sobre el mismo, a
modo de resumen, que permita a quien lea el documento hacerse una idea lo más
aproximada posible del problema o necesidad que pretende resolver dicho
proyecto y los principales objetivos que persigue.
b. Justificación/fundamentación.
Necesidad o problema al que responde
En todo
proyecto conviene especificar los antecedentes, la motivación, la justificación
y el origen del mismo, es decir, por qué se hace. Para poder llevarse a la
práctica debe ser operativo, pero también debe apoyarse en un marco de
referencia teórico, en unos presupuestos o principios aceptados.
Para
realizar la justificación del proyecto es conveniente utilizar la información
generada en la fase de diagnóstico y detección de necesidades, dado que aporta
argumentos a dicha justificación.
c. Marco
institucional (organización responsable de la ejecución)
Cuando
se trate de un proyecto que se elabora dentro de una institución para ser presentado
en el seno de la misma, este punto se puede obviar o reducir bastante, ya que
la información pertinente sería conocida por todos. Sin embargo, cuando el
proyecto se formula en una organización o institución que será responsable
total o parcialmente de la ejecución, pero éste será presentado para su
eventual aprobación por otra entidad ajena a la que formula el proyecto, conviene
dedicar especial atención a este punto.
Será
necesario indicar la naturaleza de la organización, su mandato, situación
jurídica y administrativa, instalaciones y servicios, estructura orgánica y procedimientos
administrativos, personal, etc. También es conveniente en este punto incluir
aspectos directamente relacionados con el proyecto, como por ejemplo: políticas
y prioridades de la organización, relaciones con otras instituciones, etc.
d. Finalidad del proyecto (impacto que
se espera lograr)
Conviene
aclarar antes de explicar este punto que no en todos los proyectos es necesario
explicitar finalidades últimas. Muchas veces los proyectos son tan pequeños y
concretos que no es necesario formular este tipo de fines. Sin embargo, cuando
se trata de proyectos que se insertan dentro de programas o planes más amplios
y tendientes a lograr el desarrollo de algunas áreas o sectores generales,
conviene aclarar cuáles son esos fines últimos que justifican la existencia del
proyecto, debemos considerar que, para formular finalidades de un proyecto, es
necesario que éstas.
●
justifiquen debidamente el proyecto y sus objetivos
● sea
posible verificar cuantitativa o cualitativamente su marcha
●
constituya preferiblemente un único fin o vaya acompañado de otros fines
compatibles.
e. Objetivos (para qué se hace, qué se
espera obtener)
Los
objetivos de un proyecto son los logros que se quieren conseguir con la
ejecución de una acción previamente planificada. Constituyen la referencia
principal y dan coherencia al plan de acción.
Después
de identificar las necesidades a las que se desea responder, es necesario
establecer los objetivos de la acción. Este proceso consiste en preguntarse qué
es lo que se quiere lograr para dar respuestas concretas.
Es muy
importante que los objetivos sean:
Claros: deben
estar enunciados en un lenguaje comprensible y preciso, de modo que sean
fácilmente identificables y de este modo se puedan evitar diferentes
interpretaciones.
Concretos:
es decir, que expresen con claridad y precisión lo que se pretende
alcanzar con ellos.
Realistas:
que deben ser factibles de alcanzar con los recursos disponibles, con la
metodología adoptada y dentro de los plazos previstos.
Pertinentes:
los objetivos deben tener una relación lógica con la naturaleza de los
problemas que se pretenden solucionar.
Evaluables:
lo que equivale a decir que, cuando terminen las actividades que los
desarrollan, se pueda saber si se han cumplido o no.
Como ya
se ha mencionado, a veces conviene hacer una distinción entre el objetivo principal
o general, y los objetivos específicos o complementarios:
● El
objetivo principal, llamado también, objetivo general, es el propósito central
del proyecto. A veces viene dado por los objetivos generales de un programa.
● Los
objetivos específicos, inmediatos o complementarios, son ulteriores
especificaciones o pasos (en determinadas circunstancias de carácter intermedio)
que hay que dar para alcanzar o consolidar de objetivos general. En algunos
casos puede tratarse de objetivos que se derivan del hecho del alcanzar el
objetivo principal.
f. Metas
(cuánto se quiere hacer, servicios que se prestarán y/o necesidades que se
cubrirán)
Como lo
acabamos de indicar, los objetivos expresan en términos simples, generales y vagos,
los propósitos que se desean alcanzar. Si todo quedase en eso, no se podría ir
más allá de los deseos piadosos, las buenas intenciones y los meros slogans. No
debemos olvidar nunca que es mucho más fácil formular objetivos ideales,
abstractos y maravillosos y encontrar gracias a ello seguidores entusiastas,
que establecer pasos precisos para resolver problemas concretos. Para que los
objetivos adquieran un carácter operativo, hay que traducirlos en logros
específicos, es decir, hay que indicar cuánto se quiere lograr con la
realización del proyecto, dentro de un plazo determinado y en un ámbito o
espacio también determinado.
Conforme
a lo indicado, las metas operacionalizan los objetivos, estableciendo cuánto,
cuándo y dónde se realizarán éstos, de modo que las actividades y acciones correspondientes
puedan ser claramente establecidas, permitiendo determinar el nivel y composición
de los insumos, las actividades que es preciso emprender y la modalidad de las
operaciones para realizar dichas actividades.
g.
Beneficiarios (destinatarios del proyecto, a quién va dirigido)
En este
apartado del proyecto se concretará precisamente quién o quiénes serán las
personas, clientes u otras empresas identificadas como beneficiarios de los
resultados, del producto o servicio finales, realizando además una
cuantificación del alcance respecto a personas beneficiarias.
Se trata
de identificar quiénes serán los beneficiarios inmediatos (los directamente favorecidos
por la realización del proyecto) y quiénes serán los beneficiarios finales o indirectos,
o sea, aquellos a quienes favorecerán los impactos del proyecto.
h. Productos
(resultados de las actividades)
Se
definen los productos como "los resultados específicos de las actividades
realizadas a través del uso de insumos planificados". Dicho en otras
palabras, los productos son el primer nivel de resultados a los que se llega
por el hecho de haber realizado con éxito las actividades. Y, además, son la
condición previa para el logro de los objetivos y metas (efectos). Si se obtienen
los productos programados y se dan las condiciones o supuestos establecidos, entonces
deberá lograrse el objetivo y la meta.
Los
productos que pueden obtenerse en proyectos de tipo social o cultural pueden ser
de dos clases:
● Resultados
materiales (por ejemplo: número de cooperativas creadas, número de viviendas construidas
o mejoradas, escuelas construidas, instalaciones, etc.)
● Servicios
prestados (por ejemplo: personas capacitadas, servicios proporcionados, créditos
otorgados, etc.)
i.
Localización física y cobertura espacia l (dónde se hará, qué abarcará)
En
función de la especialidad o disciplina desde la cual se vaya a poner en marcha
el proyecto, el lugar físico y el ámbito de actuación de dicho proyecto serán diferentes.
En algunos casos, el proyecto será un proyecto interno y se desarrollará en las
instalaciones de la propia empresa; en otros, como por ejemplo en los proyectos
sociales o en los proyectos relacionados con instalaciones eléctricas,
generalmente se actúa en un lugar fuera de las instalaciones de la propia organización
que desarrolla el proyecto.
En
cualquier caso, es importante especificar dónde se llevará a cabo el proyecto
y, sobre todo, qué cobertura tendrá en cuanto a territorio y población
afectada, ya que los recursos necesarios (tanto humanos, como materiales y
financieros) dependerán en parte de esta variable.
La
ejecución de cualquier proyecto, presupone la concreción de una serie de actividades
e implica la realización de un conjunto de tareas concretas. En otras palabras,
ningún proyecto puede realizarse sin una sucesión de quehaceres y aconteceres
que tienen el propósito de transformar ciertos insumos en los resultados previstos
(productos) dentro de un período de tiempo determinado.
En
efecto, lo que materializa la realización de un proyecto es la ejecución secuencial
e integrada de diversas actividades. Esto implica que en el diseño del proyecto
se ha de indicar, de manera concreta y precisa, cuáles son las actividades que
hay que ejecutar para alcanzar las metas y objetivos propuestos. Para ello debe
explicársela la forma en que se organiza, suceden, complementan y coordinan las
diferentes tareas, de modo tal que el encadenamiento de las mismas, no sufra
desajustes graves que influyan negativamente en la realización del proyecto.
4. Métodos y técnicas:
instrumental metodológico.
En este
apartado hay que especificar el instrumental metodológico y técnico que se utilizará
para realizar las diferentes actividades.
Cuando
existe un único procedimiento para llevar a cabo una actividad, lo importante
es usar esa técnica de la manera más eficaz posible. Si éste fuera el caso, en el
diseño del proyecto se podría hacer alguna sugerencia al respecto. Pero cuando
existe una gama de técnicas alternativas, el problema que se plantea es el de
seleccionar una de ellas. Ahora bien, en este caso, lo que debemos tener bien
claro son los criterios de selección. En estos influyen a su vez criterios ideológico-políticos
y criterios técnicos. En la mayoría de los casos, lo óptimo es lograr una
combinación de tecnologías apropiadas y tecnologías no obsoletas y de alto
rendimiento. El problema suele ser que no siempre el uso de estos criterios
simultáneamente es complementario, muchas veces son alternativos y en estos
casos hay que ponderar cada uno de ellos para seleccionar la alternativa que
mejor se adapte a los fines del proyecto, y la situación contextual..
Uno de
los aspectos esenciales en la elaboración de un proyecto es la determinación de
la duración de cada una de las actividades. Este ítem o aspecto es lo que se
denomina "calendarización del proyecto".
Esto,
además, permite juzgar la factibilidad del proyecto, esto es, establecer si existe
una distribución uniforme del trabajo , si los plazos son realistas, si se
considera el tiempo suficiente para obtener los productos básicos que se
necesitan corno insumos para otras actividades , si los límites de tiempo
asignados a cada actividad (máxima o mínima) son proporcionados entre sí o hay
desajustes graves, etc.
Para
realizar esta calendarización del proyecto, existen diferentes técnicas
gráficas de apoyo a la programación que permiten distribuir en el tiempo las
distintas actividades y hacen posible una captación rápida y global de la
secuencia operativa. El más simple y conocido es el diagrama de avance,
cronograma o diagrama Gantt. Por último, queremos indicar que el calendario
definitivo del proyecto debe elaborarse una vez realizado el calendario
financiero. Ello es importante para asegurarse que el suministro de insumos en
cada momento o fase del proyecto es el adecuado en función de las actividades
que comprende cada fase
Todo
proyecto requiere para su realización una serie de recursos (bienes, medios, servicios,
etc.) Para obtener el producto y lograr el objetivo inmediato. Cuando se
elabora un proyecta suelen distinguirse cuatro tipos de recursos: humanos,
materiales, técnicos y financieros, que constituyen los insumos necesarios para
su realización.
Humanos: para
ejecutar cualquier tipo de proyecto, hay que disponer de personas adecuadas y
capacitadas para realizar las tareas previstas. Esto supone especificar la
cantidad de personal, las cualificaciones requeridas a realizar, indicando quién
es responsable de qué y cómo está distribuido el trabajo. Cuando la índole del proyecto
así lo requiera, hay que indicar la necesidad de capacitar los recursos humanos
que exige la realización del proyecto.
Materiales: es
decir las herramientas, equipos, instrumentos, infraestructura física,
etc.,
necesarios para llevar a cabo el proyecto.
Técnicos: se
establecen, además, las alternativas técnicas elegidas y las tecnologías a
utilizar.
Financieros: sobre
la base de los cálculos de ejecución que explicamos a continuación se realiza
una estimación de los fondos que se pueden obtener, con indicación de las
diferentes fuentes con que se podrá contar: presupuesto ordinario, subvenciones,
pago del servicio por los usuarios, ingresos o beneficios, créditos (externos e
internos), etc. Con ello, se podrá establecer la estructura financiera del
proyecto (quién o qué financia qué).
Pero
ello no basta, para asegurar un buen diseño del proyecto en la parte financiera,
es necesario indicar lo que denominamos el calendario financiero. Se
trata de establecer en cada actividad y en cada momento o fase del proyecto,
cuáles son los recursos financieros necesarios.
En todos
los casos, la realización de un proyecto supone unos costos y la disponibilidad
de fuentes de recursos. No basta determinarlo en cifras globales: en el análisis
y cálculo de los costos se deben especificar claramente cada uno de los rubros
, enunciando cada uno de los rubros, enunciando la cantidad y cualificación del
personal necesario, material, equipo, gastos de funcionamiento, etc., todo ello
expresado en términos monetarios.
El
presupuesto, en cuanta presentación sistemática del costo y el beneficio de un proyecto
en unidades monetarias, comprende los siguientes rubros principales:
Costo de
personal: se calcula sobre la base del número de personas que participan en
forma remunerada en la realización del proyecto, especificando el tipo de cualificación
y la dedicación que se requiere en cada caso. Dado que no todas las tareas tienen
igual importancia, a la hora de presupuestar los gastos hay que distinguir
entre personal técnico, auxiliares, administrativos, de servicio, etc.
Dietas o
viáticos: incluye los gastos por desplazamiento del personal (transporte, alojamiento
y alimentación), comunicaciones, etc., necesarios para realizar actividades, fuera
del lugar habitual de residencia.
Locales: en
este rubro la diferenciación principal está entre:
● Construcción
de una localización
● Compra
y reacondicionamiento de un local.
● Alquiler
de un local.
Material
y equipos: costo de material, gastos de transporte e instalación.
Mobiliario
de oficina, archivos, máquinas de escribir, calcular, fotocopiadora, etc.
Gastos
de funcionamiento: electricidad, agua, gas. Gastos de
oficina (papelería, teléfono, comunicaciones, etc.), limpieza y conservación.
Seguros, contribuciones e impuestos. Adquisición de libros, revistas, etc.
Imprevistos: en
todo proyecto hay que prever una cierta cantidad de dinero para gastos
imprevistos. Esta suma se suele calcular sobre la base del 5% del total del presupuesto
de gastos.
Beneficios:
en algunos proyectos, además de los beneficios sociales pueden obtenerse
beneficios monetarios. Esto es, ingresos financieros provenientes del mismo proyecto.
En todos los proyectos de índole productiva este rubro debe estar presente en el
presupuesto del proyecto. En otros proyectos de diferente modalidad, pueden contemplarse
ingresos provenientes de los usuarios. Dichos ingresos, independientemente de
que se aporten en dinero o especie (mano de obra, por ejemplo) deberán
cuantificarse en unidades monetarias a la hora de elaborar el presupuesto de ingresos.
Lo que
hay que hacer siempre es un presupuesto de gastos y de cálculo de recursos,
incluyendo la fuente y procedencia de los mismos. Pero en algunos casos, se puede
-o debe- hacer un estudio de costos. En esas circunstancias se incluyen los siguientes
rubros:
Costos
directos: son .aquellos que se relacionan directamente con la presentación del
servicio e inciden en forma inmediata para la realización y concreción del
mismo.
Costos
indirectos: corresponden a los servicios complementarios que se originan como
resultado de la ejecución del proyecto, por ejemplo, alquilar un equipo de amplificación,
gastos de impresión de folletos, etc.
Costos
fijos: son los costos que no sufren variación a corto plazo cualquiera sea la magnitud
de la prestación de los servicios o el nivel de producción, por ejemplo, los sueldos
del personal de plantilla, el pago de alquiler de los edificios, etc.
Costos
variables: llamados también costos de operación. Varían directamente con el nivel
de prestación de servicios o la magnitud de las actividades que se realizan,
como por ejemplo, costos para la contratación de personal para tareas
específicas; materias primas, energía eléctrica, etc.
Costo de
capital: pueden entenderse como los costos de las inversiones realizadas, o como
el tipo de rédito que produciría ese capital aplicado a otra inversión.
Costos corrientes: son
aquellos que pierden su valor una vez que el gasto se ha efectuado.
En el
diseño del proyecto debe quedar claramente presentada la estructura de gestión
para la ejecución del mismo. Para ello es necesario enmarcarlo
institucionalmente si ello no se hizo en el punto 2, relativo a la naturaleza
del proyecto. Si dicha información quedó reflejada en el documento del proyecto
con anterioridad, podremos pasar directamente a indicar la estructura de
gestión o administración del proyecto propiamente dicho.
Para
ello conviene hacer figurar en el diseño del proyecto las siguientes
cuestiones:
● Organigrama,
donde aparezca claramente señalado el proyecto dentro de la organización
existente, cómo se inserta en dicha organización.
●
funciones del personal del proyecto; esto es: determinar quién es responsable
y de qué parte del trabajo.
● Relaciones
e interacciones del personal (determinar los niveles de autoridad y jerarquía,
relaciones de comunicación e información, relaciones de consulta y asesoría.
● Mecanismos
de control, coordinación, supervisor.
● Sistemas
de evaluación interna y seguimiento, en cuanto a responsabilidades y funciones.
● Canales
de información: a quién hay que enviar informes, qué tipo de informes y con
qué objeto.
Si se
trata de un proyecto que será ejecutado por varias organizaciones habrá que, especificar
además la responsabilidad que asume cada una de ellas, así como el tipo de, relación
o vinculación que se establece a los efectos de la ejecución del proyecto (convenio,
acuerdo, etc.) También será necesario especificar los responsables de las relaciones
de coordinación inter-institucional y sus atribuciones.
Los
indicadores de evaluación son los instrumentos que permiten medir la progresión
hacia las metas propuestas. Si carecemos de ellos, toda evaluación seria que nos
propongamos será casi inútil, o poco viable.
Tan
importantes como las metas son los indicadores en un proyecto. Ellos nos permiten
realizar una evaluación adecuada teniendo en cuenta los objetivos propuestos y las
realizaciones concretas. Por otra parte, si los indicadores no se establecen
durante la fase de diseño del proyecto habrá que reconstruirlos posteriormente
en la evaluación, probablemente con menos fiabilidad.
Para que
los indicadores sean concretos y permitan una buena medición de los resultados
del proyecto, deben reunir algunas condiciones:
● Independencia,
esto es: no conviene usar el mismo indicador para medir diferentes metas y
objetivos Cada meta debe tener un indicador propio. Si ello no es posible,
habrá que revisar el diseño del proyecto y corregirlo.
● Verificabilidad.
Es decir, los indicadores deben establecerse de tal modo que sea posible
comprobar o verificar de forma empírica los cambios que se van produciendo con
el proyecto. Esto permite que objetivamente el indicador tenga el mismo
significado tanto para un defensor como para un oponente del proyecto.
● Validez.
Los indicadores deben medir lo que se pretende medir. No se trata de un jugo de
palabras. Tomados en conjunto, todos los indicadores deben reflejar los efectos
del proyecto.
● Accesibilidad.
Que implica el establecimiento de indicadores cuya información necesaria
(datos) se puedan obtener fácilmente. No tiene mucho sentido emplear indicadores
para los cuales hay que utilizar mucho tiempo y esfuerzo en recabar los datos
necesarios que permitan la medición. Lo ideal es usar indicadores que requieran
datos ya existentes o que se puedan obtener mediante el sistema de seguimiento
normal del proyecto.
Lo que
aquí denominamos pre-requisitos para el logro de los efectos e impacto del proyecto,
son los factores externos significativos, sobre los cuáles la administración o dirección
del proyecto puede no tener ningún tipo de control, pero que resultan
esenciales para el éxito del Proyecto. Si bien la gerencia del proyecto tiene
el control sobre los recursos o insumos, las actividades y la obtención de
productos, ello no es suficiente para el logro de los efectos (objetivos y
metas) e impacto (finalidad última) del proyecto. Estas últimas cuestiones,
suelen depender en gran parte de factores externos más que de los productos
generados en el proyecto. Dicho en otras palabras, estos factores están fuera del
control del proyecto, pero deben producirse para que el proyecto tenga éxito y
logre el efecto e impacto propuesto. Por ello es necesario que en el diseño del
proyecto se especifiquen claramente cuáles son esos factores externos de los
que depende significativamente el éxito del proyecto.
Por otra
parte “la identificación de estos elementos que no forman parte del diseño del
proyecto puede clarificar al proyecto y mejorar su probabilidad de éxito, señalando
la necesidad de estos requisitos externos y su coordinación para lograr los
efectos e impacto del proyecto.
Este
procedimiento reduce también la incertidumbre en que opera el proyecto y
establece los límites de la responsabilidad gerencial".
Para determinar
correctamente estos factores externos condicionantes del proyecto o
pre-requisito para el logro de efectos e impactos, es necesario que sean:
● Realistas
y bien fundamentados, ya que de lo contrario el proyecto sería poco viable.
Además, es preciso que no solamente se expongan los factores, sino que se
muestren e indiquen las razones de por qué tiene posibilidades de acontecer (
si no tiene bastantes posibilidades de ocurrir, se estará proponiendo un
proyecto en el aire).
● Precisos,
esto es: que se expresen en términos concretos y no como expresión de buenos
propósitos. Dicho en otras palabras, habrá que indicar con exactitud en base a
qué fuente se determina el factor. Hay que huir de fórmulas vagas tales como
"según datos disponibles", etc.
● Completos,
lo que implica señalar todos los factores externos que condicionan el éxito del
proyecto a todos los niveles (impacto, efectos, productos, actividades,
etc.).
En cualquier caso, nunca deben señalarse factores que conciernan a las partes
implicadas en el proyecto (ya sea en cuanto a insumos, obligaciones, etc.) ya
que ello no queda fuera del control del proyecto.
Por
último, mencionar que puede resultar sumamente útil presentar un cuadro sintético
de los distintos niveles de resultados que se esperan obtener, junto con los indicadores
de cada uno de ellos y los factores externos que condicionan el paso o salto de
un nivel a otro.
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